lunes, 18 de marzo de 2019

Torre das Águias. Brotas. Siglo XVI.

Cuando Saramago visitó la Torre das Águias (Viaje a Portugal) se quedó profundamente sorprendido de esta singular construcción manuelina, "valió la pena sufrir este tortuoso camino para llegar a esta poderosa masa de piedra coronada de torres cónicas macizas sin ninguna utilidad práctica", J.Saramago abandonó el lugar y prometió volver "porque de lo contrario algo importante habría perdido el viajero si no lo hace". No domina nada, no es estratégica, no es defensiva, pero su singularidad y los tintes militares la marcan. 
Residencia de caza en el extinto pueblo de Águias donde aún se conservan una veintena de casas todas abandonadas y semi derruidas. La ordenó construir D. Nuno Manuel que era Jefe de Guardias del Rey D. Manuel I y actualmente está catalogada como Monumento Nacional, es lamentable el estado en el que se encuentra, ya no se puede acceder a las plantas superiores por los derrumbes que ha sufrido.















lunes, 18 de diciembre de 2017

Freguesia de Brotas. Concelho de Mora. Alentejo.

Perderse y dar con una población como Brotas de pura casualidad produce una sensación difícil de olvidar y describir. Decadencia, melancolía, silencio podrían definir a esta sencilla población alentejana. Este pueblo pertenece al Concejo de Mora y se encuentra a tan solo 40 km de Arraiolos y a poco más de 30 de Montemor-O-Novo. Me atrevería a decir que es poco conocido, de hecho hay tan sólo un restaurante "O poço" especializado en platos de caza, que por cierto, es carillo y si no recuerdo mal un solo bar.

Desde hace más de ciento cincuenta años no ha parado de perder población, teniendo actualmente 450 vecinos que viven de la ganadería y del corcho. 


Iglesia de Nuestra Señora de Brotas. Siglo XV. Monumento Nacional 1956. Como ya es habitual no pude verla por dentro al estar cerrada y no encontrarme a nadie para pedir que la abriesen.









jueves, 14 de diciembre de 2017

"O Beijo". Evora.

Simboliza a una pareja de enamorados besándose en plena puesta de sol en los jardines de Diana de Evora.
Fue una iniciativa de un Simposio internacional que se organizó en la ciudad en los años ochenta de escultura en piedra para que varios jóvenes escultores pudieran representar sus obras en diferentes puntos de la ciudad.